
Al observar a una mujer con curvas, en el cerebro masculino se activan las mismas áreas que al consumir drogas o alcohol.
Un estudio ha demostrado que la visión de una mujer con curvas puede causar una sensación similar en el cerebro masculino.
Un reciente estudio asegura que la visión de una mujer con curvas produciría el mismo efecto en el cerebro de los hombres que el que experimentan al consumir alcohol, según publican en Livescience.
Las curvas en la mujer se relacionan con la fertilidad y la salud en general; tradicionalmente, y en todas las culturas, los hombres encuentran más sexy la figura de una mujer algo voluptuosa.
Para la realización de este estudio, los investigadores trabajaron con catorce hombres, con una media de edad de 25 años, a los que mostraron las fotografías de un grupo de mujeres que, tras someterse a intervenciones estéticas, habían conseguido un cuerpo con marcadas caderas. En estas intervenciones, no se produjeron variaciones en el peso de las mujeres pero sí en la distribución de la grasa de su cuerpo.
Al mirar las mencionadas fotografías, los expertos observaron, en el cerebro de los hombres, una actividad similar a la registrada con el consumo de alcohol o drogas. Los mismos expertos apuntaron que no debería sorprender que la evolución esté vinculada al hecho de que el cerebro masculino reaccione ante la visión de una mujer atractiva.
Un estudio ha demostrado que la visión de una mujer con curvas puede causar una sensación similar en el cerebro masculino.
Un reciente estudio asegura que la visión de una mujer con curvas produciría el mismo efecto en el cerebro de los hombres que el que experimentan al consumir alcohol, según publican en Livescience.
Las curvas en la mujer se relacionan con la fertilidad y la salud en general; tradicionalmente, y en todas las culturas, los hombres encuentran más sexy la figura de una mujer algo voluptuosa.
Para la realización de este estudio, los investigadores trabajaron con catorce hombres, con una media de edad de 25 años, a los que mostraron las fotografías de un grupo de mujeres que, tras someterse a intervenciones estéticas, habían conseguido un cuerpo con marcadas caderas. En estas intervenciones, no se produjeron variaciones en el peso de las mujeres pero sí en la distribución de la grasa de su cuerpo.
Al mirar las mencionadas fotografías, los expertos observaron, en el cerebro de los hombres, una actividad similar a la registrada con el consumo de alcohol o drogas. Los mismos expertos apuntaron que no debería sorprender que la evolución esté vinculada al hecho de que el cerebro masculino reaccione ante la visión de una mujer atractiva.


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